Capítulo 5: Yusuke se Entera de Una Terrible Verdad


Al día siguiente, como tantos otros días, Yuske y Keiko salieron del colegio al toque del timbre de salida, y como siempre, iban peleando.

-¡Ya basta, Keiko, déjame en paz! –gritaba Yuske bastante aturdido con los gritos de su amiga.

-Me callo si prometes salir conmigo esta tarde. –Dijo ella pícaramente.

Yuske dudó.

-¡Entonces seguiré molestándote! –Gritó Keiko muy ofendida y dolida por la actitud de su amigo, ya que parecía que él no se daba cuenta de lo mucho que ella lo quería.

-Ya basta Keiko... –Suspiró resignado el muchacho. –Está bien, prometo salir contigo esta tarde.

-¡Gracias Yuske! –Gritó la chica emocionada abrazándose al malhumorado chico.

Yuske volvió a suspirar, tendría que soportar a Keiko toda una tarde en la que podría pasarse durmiendo.

Por la tarde, Yuske y Keiko se encontraban paseando en el centro de la ciudad mirando vidrieras para la alegría de la chica y el aburrimiento del chico. Después fueron a una heladería a tomar helado y a charlar un rato.

-¿Viste lo feliz que estaba la maestra Genkai en la fiesta de ayer? –dijo Keiko.

Yuske la miró y asintió sonriendo.

-Si.

-Creo que a ella le vino muy bien estar rodeada de gente que la quiere.

-¿A qué te refieres, Keiko? –se extrañó Yuske.

-¿No ves que ella está muy sola? –se indignó Keiko –A esa edad y está completamente sola en su templo, sin un esposo, hijos o nietos que la quieran...

Keiko se estremeció.

-Yo no podría vivir tan sola –dijo tristemente –me moriría...

-¡No seas tonta, Keiko! –se burló el muchacho. -¿Genkai sentirse sola? ¡Eso sí es gracioso!

-El tonto eres tú. –se molestó la joven al ver cómo él se reía de ella.

Pero luego de unos momentos, Yuske se quedó mirando más allá de Keiko, con expresión muy seria, pensando.

Aquella noche, cuando Yuske se fue a dormir después de dar las buenas noches a su madre, pensando en su maestra y en lo dicho por Keiko, decidió ir a visitar a Genkai al día siguiente.

-No había pensado en eso... –murmuró el muchacho –...Genkai nunca se quejó de estar sola, más bien pensé que como es una vieja rezongona decidió quedarse sola.

Se durmió pensando en su maestra y en su soledad. A él tampoco le gustaría estar solo, sin su madre, sin sus amigos, sin su maestra, y especialmente, sin Keiko...

El día siguiente había amanecido magnífico, el cielo estaba despejado y azul, el clima era agradable y el canto de los pájaros acompañaban aquella maravillosa mañana.

-¡Ah! –exclamó Yuske inspirando profundamente aquel aire natural del bosque. -¡Qué buen día para ir de visita!

Caminando sin ninguna prisa, Yuske continuaba su camino hacia el templo de Genkai. ¡Le daría una sorpresa a esa vieja bruja! Pensaba el muchacho con total desfachatez. Cuando ya estaba bastante cerca del templo, un extraño personaje se le apareció en frente de Yuske, sorprendiéndolo.

-¿Quién diablos eres tú? –preguntó el muchacho poniéndose en guardia, pues sentía que aquel sujeto era bastante peligroso.

Pero se sorprendió, aquel hombre era un encorvado anciano de cabellos canos y vacilante andar. Usaba unos delgados anteojos y un viejo bastón de madera.

Aquel hombre le sonrió amablemente y Yuske no comprendió porqué ese viejo anciano le había parecido peligroso cuando resultaba ser un abuelo indefenso.

-Hola. –saludó el anciano con voz temblorosa. -¿Tú eres Yuske Urameshi, el discípulo de Genkai?

-Sí. –asintió Yuske intrigado.

El anciano movió negativamente la cabeza con pesar.

-Es una lástima, una verdadera lástima. –dijo.

-¡A que te refieres con eso viejo ridículo? –se molestó el muchacho.

-Veo que aún no te has dado cuenta, jovencito.

-¿Cuenta de qué? ¡¿De qué demonios estás hablando anciano decrépito?! -Yuske perdía la paciencia.

-De que Genkai te está utilizando. –Fue la asombrosa respuesta del viejo.

-¿Q-qué? –Yuske se quedó sin habla.

-Conozco a tu maestra desde que éramos jóvenes, y siempre le gustó manipular a la gente a su entero provecho. –Explicó el anciano.

-¡Eso es mentira! ¿Quién demonios es usted? –Interrogó muy irritado.

-Soy Shie Kusanagi, ex compañero de Genkai.

-¿Qué es lo que quieres? ¿Porqué vienes a decir mentiras sobre mi maestra? ¡Dímelo o te daré una paliza! –Amenazó Yuske.

-Vine a prevenirte. –Replicó el otro seriamente.

-¿A prevenirme? –se extrañó el muchacho. -¡Habla ya!

-Ella te dio un entrenamiento tan duro que casi te mata?

-¡Sí! ¿Y qué le importa?

-Es típico de ella, divertirse con el sufrimiento ajeno... –Murmuró. Yuske comenzó a preocuparse.

-¿Conoces a Toguro? –Fue la sorprendente pregunta del viejo.

-Sí. –Contestó Yuske sin vacilar.

-¿Genkai te enseñó la técnica del ReikouHadouken?

-Sí.

-¿Tuviste que matar a Toguro para vengar la muerte de tu maestra?

-S-sí –Ahora sí que Yuske comenzaba a preocuparse en serio.

-Era de esperarse... –Murmuró el anciano con tristeza.

-¿De qué demonios hablas? –exigió saber el joven muy intrigado y preocupado por lo que le decía aquel tipo sobre Genkai.

-Te lo explicaré. –Dijo el otro con resignación. –Quizás aún no sea demasiado tarde.

Yuske guardó silencio.

-Como te decía, conozco a tu maestra desde que éramos jóvenes, yo entrenaba junto a ella y otros estudiantes con nuestro maestro del ReikouHadouken. Conocíamos a Toguro, era un buen muchacho...-murmuró tristemente, como si le pesara su recuerdo –Genkai era hermosa e inteligente, pero lamentablemente le gustaba jugar con los sentimientos de los demás, disfrutaba vernos sufrir y despedazarnos por ella. Engañó a Toguro, y me engañó a mí. Nosotros dos éramos muy buenos amigos, pero Genkai nos hizo ilusionar con su amor y nos puso en contra y despedazamos así nuestra amistad. Al final yo perdí y Genkai se burló de mí y después rechazó a Toguro.-Hizo una pausa, como si le doliera recordar.

-Cuando llegó el momento del maestro para elegir quién sería el discípulo que heredaría la técnica del ReikouHadouken, Genkai encontró la forma de hacerme ver mal ante el maestro derrotándome con uno de sus más viles trucos. Entonces Genkai recibió la Reikodama... y ella después se burló de la ingenuidad del maestro... Tiempo después, mi maestro murió de tristeza... –Se calló con los ojos llenos de lágrimas.

-Hace poco me enteré de la muerte de Toguro en el Torneo Oscuro de las Artes Marciales. Sospeché que había sido otra jugarreta de Genkai. Investigué sobre eso, y me enteré de ti y tus habilidades, entonces juré que tú no serías una víctima más de Genkai y sus manipulaciones.

-Pe-pero ella me salvó la vida en el torneo. –Excusó Yuske incrédulo.

-Lo sé. Sólo fue para seguir jugando contigo y Toguro. Genkai quería que él muriera.

-¡Pero ella murió a manos de Toguro! ¿Acaso Genkai arriesgaría su vida de esa manera por un juego? –Protestó el muchacho.

-Eso es típico de ella. Sobre todo si estaba segura de que tú la revivirías con el deseo del premio del torneo.

Yuske permaneció en silencio, simplemente no lo podía creer, su maestra..., no, no podía ser cierto todo eso que le había dicho aquel hombre, pero Genkai a veces era tan extraña...

El chico sintió que toda su seguridad se quebraba en mil pedazos, su confianza en su maestra se nubló y sintió que caía en un profundo pozo oscuro de decepción.

Yuske cayó de rodillas al suelo, completamente mudo. El anciano, al verlo, sonrió.